La importancia de una buena fotografía de producto en una tienda on-line se debe no solo a la propia imagen que transmitimos como profesionales, sino a que es probablemente el mejor método para transmitir confianza y seguridad a nuestros clientes. A lo largo de nuestra trayectoria profesional hemos visto cometer el mismo error una y otra vez y con ello, caer webs de venta online que contaban con una fabulosa realización pero una pésima fotografía de producto. Y es que, si una imagen vale más que mil palabras, cuando hablamos de Internet, éste refrán cobra mucho más protagonismo.

En el mundillo del marketing on-line se manejan una cantidad de variables que podrían abrumar a simple vista. Los especialistas dan vital importancia a un buen SEO (de lo que hablaremos en próximos posts), o a la correcta depuración del código, algo fundamental para el posicionamiento en Google, pero a menudo, nos olvidamos de lo que verdaderamente importa: La imagen que transmitimos. De nada sirve estar bien posicionado el Google si la imagen de nuestros productos es una foto hecha con el móvil.

La fotografía de producto es una disciplina más dentro del mundo de la imagen profesional. Es tan importante como cualquier otra y cuando hablamos de tiendas on-line, al igual que antaño ocurría con las ventas por catálogo (empresas, por cierto, cuya mayoría ha migrado al mundo virtual), es mucho mayor aún. Empresas como Venca o Laredoute disponen de una fabulosa imagen de producto, cuidada y profesional que ayuda a potenciar sus ventas.

Hay que comprender un principio básico de la venta on-line: El consumidor no tiene acceso al producto para verlo, luego la única manera de poder “enseñárselo” es a través de una fotografía. Y el grado de satisfacción de éste dependerá proporcionalmente de la calidad de la imagen que usemos en nuestro escaparate virtual. Personalmente, cuando tenemos un cliente reacio a la fotografía profesional, siempre hago la misma reflexión: “Imagínate que no es una tienda virtual de lo que hablamos, que es una tienda física. E imagínate que tienes un escaparate grande, de esos que hacen esquina, profundo, con capacidad para poder colocar tres o cuatro líneas de productos y que luzcan maravillosamente bien. Ahora piensa que cogemos esos productos que tienes, por ejemplo ropa, la sacamos de las bolsas y las tiramos en el escaparate, al montón. No las planchamos, no las estiramos, no usamos maniquíes… nada. ¿Cuánta gente crees que entraría a tu tienda? ¿Crees que los consumidores pensarán símplemente que el escaparate es “feo”, o estaremos transmitiendo una imagen de empresa descuidada, mal atendida y poco profesional? ¿Qué te hace pensar que en una tienda online no pasa lo mismo?”

Recordad un hit importante del marketing on-line: El hecho de no conocer la impresión de nuestro cliente cuando visita nuestra tienda (virtual) es una GRAN DESVENTAJA, pues las estadísticas nos dicen que sólo un 1 por 1000 (es decir: 1 de cada mil clientes) nos reportan un feedback de su impresión sobre la tienda, y para aumentar esas cifras, es necesario muchísimo trabajo en materia de elaboración de cuestionarios de calidad que muy pocas veces funcionan, luego la reflexión es clara: Hay un mayor retorno de la inversión cuando canalizamos ésta hacia una buena imagen profesional cuidada y de calidad que cuando tratamos de averiguar por qué no vendemos mientras seguimos usando fotos de los “chinos” en nuestra tienda on-line.

La fotografía de producto, por tanto, es a una tienda virtual lo que un escaparate a una tienda física: Es nuestro medio de publicidad más directo, impactante, emocionante e importante para llegar a los corazones de nuestros consumidores con el menor gasto posible en publicidad, y es que nos gastamos miles de euros en campañas de Ad-Words, ganando likes en Facebook, mejorando el posicionamiento orgánico con las SEO pero nos olvidamos que cuando todo ello da resultado, y el cliente ya está en nuestra tienda, cuando ha cruzado el umbral de nuestra puerta y se encuentra dando una vuelta por nuestras estanterías, lo que tenemos que transmitir es calidad, exclusividad, personalización, distinción y lujo vendamos bolsos de Chanel o maquetas de barcos.

A menudo nos encontramos con clientes que desean realizar ellos mismos la fotografía de sus productos. La mayoría nos aluden cuando preguntamos que sus productos no “necesitan” de una gran calidad fotográfica, o que son muy “sencillos” de fotografiar. Bien, aclaremos una cosa: Nada es sencillo de fotografiar y nunca (nunca jamás de los jamases) vamos a obtener los mismos resultados fotografiando nuestros artículos nosotros mismos que encargándolo a un profesional (a menos, evidentemente, que seamos fotógrafos, en cuyo caso no sé qué hacéis leyendo ésta entrada xDD)

Así pues, te dejamos a modo de recordatorio los tooltips más importantes por los que nosotros nos decantamos a favor totalmente de la fotografía de producto profesional.

Fotografía de producto profesional

  • Refuerzo de la imagen corporativa de la empresa
  • Aumento de la satisfacción del cliente
  • Mejora del rendimiento de la página (imágenes optimizadas en función de la posición y del tamaño)
  • Mejora del posicionamiento en los buscadores
  • Aumento de la confianza del consumidor
  • Aumento directo de ventas

 

Fotografía de producto amateur

  • Empeoramiento de la imagen corporativa
  • Generaremos dudas a los clientes
  • Transmisión de una pésima calidad
  • Empeoramiento del posicionamiento en buscadores
  • Costará mucho más vender el producto
  • Disminución del rendimiento de la página (cuanto menos optimizadas estén las imágenes, peor irá nuestra página)

 

Y para muestra, unas cuantas fotos. Emulando a Coco, el famoso personaje de Barrio Sésamo, quedaría tal que así:

 

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